Hola, ¿sabes que? que te echo mucho de menos desde que te fuiste. Me acuerdo de ese día en el hospital, de ese sitio que tanto miedo me da entrar, nada más entrar sentía algo, que no se puede definir con una palabra, era como a la vez alegría, miedo y tristeza. Alegría por verte, miedo por si pasaba algo y tristeza por verte así, en ese estado. Nada más verte pensé que ojalá te mejoraras, pero vi que era imposible. Tenía ganas de llorar, pero no lo hice, tuve que disimular, puse una sonrisa un poco falsa, pero no podía sonreír. Te dí un beso, el último. Esa mirada perdida me hacía sentir incomoda, el no poder hablar contigo, el no poder escucharme, el que no pudieras decirme una ultima cosa. En ese momento pensé que no podías irte, que te echaría mucho de menos. Vino tu familia de Madrid, que fue una lastima que no te dieras cuenta. Todos te hablaban, pero tú no podías oír nada, te veía agobiada, pero a través de esa mirada perdida, algo alegre. Al despedirme, me dio mucha pena, pensar que ese momento sería el último que iba a estar contigo. No pude darte un beso, ya que tenía prisa. Cuando salí del hospital, me dieron unas ganas tremendas de llorar, pero me aguanté hasta mi casa. Esa noche la pasé bastante mal, eras el primer familiar cercano que se iba. No me lo podía creer, era imposible. Pasó lo que tanto temía, yo en casa de mi tía, mis padres llamaron y dijeron algo. Cuando mi tía se acercó a mi y me dijo:
- Ya está.- yo pregunté algo desanimada.
- ¿Ya?- ella hizo un gesto afirmando.
Dí media vuelta y me fui. Se lo conté a mi primo pequeño, lo sentía mucho, le daba mucha pena. Esa misma noche, cenando en mi casa, mi padre sacó el tema. Dijo que que pena, que estaba mejor así que estuvieras sufriendo. Mi mirada estaba apuntando al suelo, no podía hablar. Al día siguiente, en el tanatorio. Me dolió mucho ver su ataúd, y mis primos delante llorando. Yo solté algunas lagrimas, pero ellos más que yo. Todo el mundo me decía que lo sentía, y yo pensaba que yo también. El entierro fue muy duro, el peor enfrentamiento que pude tener. Veía a tanta gente, me di cuenta de que le querían mucho, que era una buena mujer. Los domingos que voy a comer con todos, ver tu sitio, al lado del abuelo, vacío, no es normal. Quiero volver a ver esa sonrisa que ponías al verme, esas cosas que le contabas a mi madre y que me hacían gracia, quiero volver a estar contigo, aunque sea una vez más.
BertaNavarro
miércoles, 17 de noviembre de 2010
.
Él le quiso durante tres largos años, ella no se daba cuenta, ya que estaba pendiente de su chico, que no le quería mucho a ella. Su chico, un día le abandonó, y le hizo pasar por los peores momentos de su vida, o eso creía.
Ella llamó para ver porque lo había hecho, porque había sido capaz de hacer semejante cosa. Daba señal, eso le ponía más nerviosa aún, lo descolgó:
-¿Si?
-¿Porque? –decía su voz entristecida.
-¿Perdón? ¿Quien es?
-Como has podido…
-Ah, eres tú… yo…
-No, no digas nada. Te quería, yo te quería, y te quiero, ¿porque me has hecho esto?
-Yo… no sé como…
-¡No me digas eso!, sé que es mentira. –Dijo ella llorando.
-No llores… yo…
-¿Tú que joder, tú que? Como no voy a llorar, si la persona que más quiero en el mundo, me deja tirada, desaparece de mi vida, así como así, sin dar explicación… Tan solo, explícamelo.
-Pasé página, no quería hacerte daño. No te quiero, quiero pasar de ti, y quiero hacerlo de la manera más rápida, que supongo que es esta.
-¿Y no podías decírmelo antes de irte? ¿Tengo que estar pensando dos semanas que aun te importo, que aun me quieres? Cosa que no es verdad…
-Claro que me importas, lo siento, pero debo hacer esto.
-He sido una idita, pensar que tú me ibas a querer, a mí…
-Lo siento, adiós.
-No quiero que me llames, no quiero que me hables, no quiero saber NADA de ti. Adiós. –Llorando colgó el teléfono.
Al día siguiente, se lo contó a su mejor amiga, le pareció fatal, y le apoyó en todo momento. Él chico que le quería, creía que era la oportunidad de su vida, era el momento de decirle lo que sentía, se acercó a ella, y le dijo:
-Hola, ¿Cómo estas?
-Pues mejor que ayer, pero peor que mañana… ¿y tú?
-Bien… esto… quería decirte algo.
-Dime.
-Estos últimos tres años… el que te escribía las cartas, no era tu novio, era yo. El que todos los miércoles de todas las semanas del curso, te dejaba una rosa blanca encima de la mesa, no era tu novio, era yo. Él se aprovechaba de mis regalos, diciendo que eran suyos. Intenté hablar con él, pero me dijo, que no te dijera nada, o él y sus amiguitos me partirían la cara…
-¿Entonces eras tú?- dijo ella sonrojada, no sabia porque, ese chico siempre había estado ahí, con ella, pero nunca se había dado cuenta de lo maravilloso que era.
-Sí, te quiero. Desde hace mucho tiempo…
-¿Cuánto?
-3 años, cuando te conocí, pero pasabas de mi, porque tenias a tu novio.
-OH, dios, lo siento, era tonta al pensar que me quería.
-Entonces, ¿Quieres que vallamos esta tarde por ahí, y hablamos?
-Claro que sí, te mereces una oportunidad, como todo el mundo, vamos, si quieres…
-Claro que sí.
Ella llamó para ver porque lo había hecho, porque había sido capaz de hacer semejante cosa. Daba señal, eso le ponía más nerviosa aún, lo descolgó:
-¿Si?
-¿Porque? –decía su voz entristecida.
-¿Perdón? ¿Quien es?
-Como has podido…
-Ah, eres tú… yo…
-No, no digas nada. Te quería, yo te quería, y te quiero, ¿porque me has hecho esto?
-Yo… no sé como…
-¡No me digas eso!, sé que es mentira. –Dijo ella llorando.
-No llores… yo…
-¿Tú que joder, tú que? Como no voy a llorar, si la persona que más quiero en el mundo, me deja tirada, desaparece de mi vida, así como así, sin dar explicación… Tan solo, explícamelo.
-Pasé página, no quería hacerte daño. No te quiero, quiero pasar de ti, y quiero hacerlo de la manera más rápida, que supongo que es esta.
-¿Y no podías decírmelo antes de irte? ¿Tengo que estar pensando dos semanas que aun te importo, que aun me quieres? Cosa que no es verdad…
-Claro que me importas, lo siento, pero debo hacer esto.
-He sido una idita, pensar que tú me ibas a querer, a mí…
-Lo siento, adiós.
-No quiero que me llames, no quiero que me hables, no quiero saber NADA de ti. Adiós. –Llorando colgó el teléfono.
Al día siguiente, se lo contó a su mejor amiga, le pareció fatal, y le apoyó en todo momento. Él chico que le quería, creía que era la oportunidad de su vida, era el momento de decirle lo que sentía, se acercó a ella, y le dijo:
-Hola, ¿Cómo estas?
-Pues mejor que ayer, pero peor que mañana… ¿y tú?
-Bien… esto… quería decirte algo.
-Dime.
-Estos últimos tres años… el que te escribía las cartas, no era tu novio, era yo. El que todos los miércoles de todas las semanas del curso, te dejaba una rosa blanca encima de la mesa, no era tu novio, era yo. Él se aprovechaba de mis regalos, diciendo que eran suyos. Intenté hablar con él, pero me dijo, que no te dijera nada, o él y sus amiguitos me partirían la cara…
-¿Entonces eras tú?- dijo ella sonrojada, no sabia porque, ese chico siempre había estado ahí, con ella, pero nunca se había dado cuenta de lo maravilloso que era.
-Sí, te quiero. Desde hace mucho tiempo…
-¿Cuánto?
-3 años, cuando te conocí, pero pasabas de mi, porque tenias a tu novio.
-OH, dios, lo siento, era tonta al pensar que me quería.
-Entonces, ¿Quieres que vallamos esta tarde por ahí, y hablamos?
-Claro que sí, te mereces una oportunidad, como todo el mundo, vamos, si quieres…
-Claro que sí.
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